Por qué importa tenerlo listo antes
Cuando encargas una web, el diseñador puede empezar a trabajar en la estructura y el diseño desde el primer día. Pero para terminarla necesita tus textos, tus fotos y tus datos. Si llegan a medias o tarde, el proyecto se para, y lo que iba a durar dos semanas acaba durando dos meses.
Además, preparar los materiales te obliga a pensar en tu negocio con la cabeza del cliente: qué vendes, a quién, por qué a ti. Ese ejercicio mejora la web más que cualquier decisión de diseño.
No hace falta que escribas textos perfectos. Hace falta que tengas la información. Pulirla es parte del trabajo del diseñador.
Los datos del negocio
Empieza por lo básico, que es lo que más se olvida:
- Nombre comercial exacto y, si tienes, logotipo en el mejor formato que tengas (vectorial si es posible: SVG, PDF o AI).
- Datos del titular: nombre o razón social, NIF o CIF y dirección. Son obligatorios en el aviso legal.
- Teléfono, email y WhatsApp que de verdad atiendes.
- Dirección del local y horario, si recibes público.
- Redes sociales activas. Solo las que actualizas: un perfil abandonado resta.
- Colores y tipografías de tu marca, si las tienes definidas. Si no, el diseñador las propondrá.
Los textos, página a página
No escribas «un texto para la web». Escribe lo que va en cada página. Un esquema que funciona para la mayoría de negocios:
- Inicio. Una frase que diga qué haces y para quién. Tres o cuatro razones por las que un cliente debería elegirte. Qué quieres que haga el visitante.
- Servicios o productos. Para cada uno: qué es, qué incluye, para quién es, cuánto cuesta o de qué depende el precio, y qué pasa después de contratarlo.
- Sobre ti. Quién eres, de dónde vienes y por qué haces esto. En primera persona si eres tú solo; en plural si sois un equipo. Sin hablar de «pasión» ni de «excelencia».
- Preguntas frecuentes. Las que te hacen de verdad por teléfono o por WhatsApp. Apúntalas durante una semana y tendrás la lista.
- Contacto. Cómo prefieres que te contacten y cuánto tardas en responder.
Escribe como hablas con un cliente. Frases cortas. Nada de «soluciones integrales» ni «compromiso con la calidad». Si dudas, lee el texto en voz alta: si no lo dirías en una conversación, no lo pongas en la web.
Las fotos que sirven y las que no
Las fotos que venden son las tuyas: tu local, tu equipo, tu producto, tu trabajo. Una foto de banco de un oficinista sonriendo no dice nada de tu negocio y el visitante la reconoce al instante.
Lo que conviene tener:
- Una foto tuya o de tu equipo, con luz natural, mirando a cámara, con fondo sencillo.
- Fotos del local por dentro y por fuera, ordenado y con luz de día.
- Fotos de tus productos o de trabajos terminados. Si son productos, sobre fondo neutro y desde varios ángulos.
- Si tienes proceso que enseñar (cómo trabajas, cómo preparas algo), unas cuantas fotos de eso.
Con un móvil actual y luz natural se consiguen fotos suficientes para una web. Envíalas en su tamaño original, sin pasar por WhatsApp, que las comprime. Si puedes invertir en una sesión con fotógrafo, es de las mejores inversiones para una web: se reutilizan durante años.
Los accesos que harán falta
Hay cosas técnicas que solo tú puedes dar y que paran el proyecto si faltan al final:
- Acceso al dominio (tudominio.es), si ya lo tienes: el proveedor donde lo compraste y la cuenta. Si no lo tienes, el diseñador puede ayudarte a elegirlo y comprarlo a tu nombre.
- Acceso a la web actual, si existe, para rescatar lo que sirva y redirigir las direcciones antiguas.
- Cuentas de Google (Perfil de Empresa, Search Console) si las tienes, para conectarlas a la nueva web.
- Si vas a vender online, la cuenta de la pasarela de pagos o los datos para abrirla a tu nombre.
Todo debería estar a tu nombre, no al del diseñador. Así, si algún día cambias de proveedor, no dependes de nadie.
Cómo entregar los materiales
La forma de entregar los materiales también ahorra tiempo. Lo que mejor funciona:
- Una carpeta compartida (Google Drive, Dropbox o similar) con una subcarpeta por página: «Inicio», «Servicios», «Sobre mí»… Dentro, el texto de esa página y sus fotos.
- Un documento por página, no un único archivo con todo. Así se ve qué falta y qué está listo.
- Nombres de archivo que digan algo. «local-fachada.jpg» en lugar de «IMG_4821.jpg». Cuando hay cuarenta fotos, se agradece.
- Fotos en tamaño original. Sin pasar por WhatsApp ni por el correo, que las comprimen. Si pesan mucho, la carpeta compartida lo resuelve.
- Todo de una vez, si puedes. Los materiales que llegan en diez envíos a lo largo de un mes son la principal causa de retraso. Es mejor esperar una semana y enviarlo junto.
Una lista para empezar hoy
Si tienes media hora, haz esto:
- Abre un documento y escribe en una frase qué vendes y a quién.
- Lista tus servicios o productos con lo que incluye cada uno y su precio.
- Apunta las cinco preguntas que más te hacen los clientes.
- Reúne en una carpeta el logotipo, las fotos que tengas y los datos del titular.
- Anota dónde está tu dominio y quién tiene las claves.
Con eso, cualquier diseñador puede empezar y terminar en plazo. Y tú tendrás una idea mucho más clara de qué quieres que haga tu web.
Para terminar
Preparar los materiales no es un trámite: es la parte del proyecto que más depende de ti y la que más influye en el resultado. Si quieres saber qué debería tener la web una vez hecha, sigue con la guía qué debe tener la web de un pequeño negocio para vender.