Guía

Abrir una tienda online en Shopify: qué necesitas y qué cuesta

Shopify es la forma más directa de vender online para un pequeño negocio. Esto es lo que conviene saber antes de abrir la tienda.

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Qué es Shopify y por qué lo uso

Shopify es una plataforma de tiendas online por suscripción. Tú pagas una cuota mensual y ellos ponen el alojamiento, la seguridad, el carrito, los pagos y las actualizaciones. Tú te ocupas de los productos y de vender.

Frente a montar una tienda con WordPress y WooCommerce, la diferencia principal es que no hay nada que mantener: ni servidor, ni plugins que se rompen, ni copias de seguridad. Frente a vender solo por Instagram o por marketplaces, la diferencia es que la tienda es tuya: tus clientes, tus datos y tus reglas.

Lo uso en los proyectos de tienda porque permite entregar en plazo algo que funciona el primer día y que el dueño del negocio puede gestionar solo después.

Qué cuesta una tienda en Shopify

Una tienda en Shopify tiene tres tipos de coste, y conviene tenerlos claros desde el principio:

  • La suscripción de Shopify. Es mensual o anual y la pagas directamente a Shopify. Tiene varios planes; para un pequeño negocio que empieza, el básico suele ser suficiente. Los importes cambian, así que consúltalos siempre en la página oficial de precios de Shopify.
  • Las comisiones por venta. Cada pago con tarjeta tiene una comisión, que depende del plan y de la pasarela que uses. También está en la página de precios.
  • El diseño y la puesta en marcha. Es lo que cobra quien te monta la tienda: diseño, carga de productos, configuración de pagos y envíos, textos legales. En SellPix es un precio cerrado que puedes ver en la página de tienda online en Shopify.

Aparte, hay costes que son tuyos en cualquier plataforma: el dominio (tutienda.es), el envío de los pedidos y, si quieres, los anuncios.

Lo que no deberías pagar: aplicaciones de pago para funciones básicas. Una tienda de pequeño negocio funciona bien con lo que Shopify trae de serie.

Qué necesitas preparar

Montar la tienda es rápido si los materiales están listos. Lo que hace falta:

  • Los productos. Para cada uno: nombre, descripción, precio con IVA, fotos sobre fondo neutro, variantes (tallas, colores) y stock. Una hoja de cálculo con una fila por producto ahorra días.
  • Los envíos. A qué zonas envías, con qué empresa y cuánto cobras. Decide si ofreces envío gratis a partir de un importe y si permites recogida en tienda.
  • Los pagos. La cuenta de la pasarela a tu nombre. Lo habitual es tarjeta, PayPal y Bizum; cada una requiere darse de alta.
  • Los datos legales. Titular, NIF, dirección y email. Con ellos se redactan el aviso legal, la privacidad, las cookies y las condiciones de venta.
  • La política de devoluciones. Qué plazo das, quién paga el envío de vuelta y cómo se devuelve el dinero.

Si todavía no tienes fotos, mira la guía sobre cómo preparar textos y fotos: lo que vale para una web vale para una tienda.

Vender online en España tiene obligaciones concretas. No sustituyen al consejo de un asesor, pero estas son las que toda tienda debe cumplir:

  • Identificar al vendedor con nombre, NIF, dirección y email en el aviso legal.
  • Mostrar el precio final con impuestos y los gastos de envío antes de que el cliente pague.
  • Publicar unas condiciones de venta con plazos de entrega, forma de pago y devoluciones.
  • Respetar el derecho de desistimiento: el cliente puede devolver la compra sin dar explicaciones en un plazo de 14 días naturales, salvo excepciones como productos personalizados o perecederos. Lo regula la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.
  • Tener una política de privacidad y gestionar las cookies conforme al RGPD.

Shopify facilita la parte técnica (páginas legales, aviso de cookies), pero los textos tienen que estar adaptados a tu negocio y a la ley española. Una plantilla genérica en inglés no vale.

Cuándo compensa y cuándo no

Shopify compensa cuando vendes productos físicos o digitales de forma regular, quieres tener tu propio canal de venta y prefieres pagar una cuota a mantener una tienda tú mismo. Encaja con tiendas de barrio que quieren vender fuera, marcas pequeñas de producto propio, artesanos y negocios de alimentación que envían a domicilio.

No compensa si vendes servicios (para eso, una web con formulario o reserva), si tienes dos o tres productos y pocas ventas (una landing con un botón de pago puede bastar) o si tu venta depende de un catálogo con miles de referencias y una logística compleja, que necesita otro tipo de proyecto.

Tampoco compensa abrirla sin tiempo para atenderla. Una tienda online genera pedidos, preguntas y devoluciones. Alguien tiene que estar al otro lado.

Shopify o vender por redes y marketplaces

Muchos pequeños negocios venden ya por Instagram, WhatsApp o un marketplace, y se preguntan si necesitan una tienda propia. No son excluyentes, pero hacen cosas distintas.

Instagram y WhatsApp sirven para darte a conocer y para atender, pero cada venta la gestionas a mano: preguntas, transferencias, direcciones. Cuando los pedidos crecen, ese trabajo no escala. Los marketplaces te dan tráfico desde el primer día, a cambio de comisiones, de competir por precio al lado de otros vendedores y de no tener los datos de tus clientes.

Una tienda propia en Shopify es el sitio donde esos canales desembocan: enlazas desde Instagram, atiendes por WhatsApp y el cliente compra solo, a cualquier hora, con el pago y el envío resueltos. Lo habitual es empezar por las redes y abrir la tienda cuando gestionar pedidos a mano empieza a quitarte tiempo.

Los primeros pasos después de abrir

La tienda abierta es el principio. Lo que conviene hacer las primeras semanas:

  • Hacer un pedido de prueba completo, con pago y devolución, para ver lo que ve tu cliente.
  • Dar de alta la tienda en el Perfil de Empresa de Google y en Search Console.
  • Contárselo a tus clientes actuales: son los primeros compradores y las primeras opiniones.
  • Revisar cada semana qué productos se miran y cuáles se compran, y ajustar fotos, textos y precios.

Para terminar

Abrir una tienda en Shopify no es complicado. Lo que marca la diferencia es llegar con los productos, los envíos, los pagos y lo legal preparados, y tener claro quién la va a atender. Con eso, la tienda puede estar funcionando en un par de semanas.

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Cuéntame qué vendes y te digo cómo la montaría, con un precio cerrado.