Qué es una landing page
Una landing page es una sola página con un solo objetivo. Presenta una oferta concreta, resuelve las dudas que frenan al cliente y le pide una acción: reservar, pedir presupuesto, comprar o escribir por WhatsApp. No tiene menú con secciones ni páginas secundarias: todo está en una pantalla que se recorre de arriba abajo.
Su fuerza está en la concentración. Al no haber distracciones, el visitante lee la oferta en el orden que tú decides y acaba en el botón. Por eso es la herramienta habitual para campañas de anuncios, lanzamientos y servicios muy definidos.
Un ejemplo: una cafetería de especialidad que quiere darse a conocer en su barrio. Necesita contar qué la hace distinta, enseñar la carta, decir dónde está y a qué hora abre, y tener un botón para reservar o escribir. Todo eso cabe en una página. Puedes ver una demo de este caso en Proyectos.
Qué es una web corporativa
Una web corporativa tiene varias páginas, cada una con su función: inicio, servicios, sobre el negocio, proyectos o tarifas, contacto. Sirve para negocios con más de una línea de servicio, con un equipo que presentar o con clientes que necesitan más información antes de decidir.
Su fuerza está en la profundidad. Cada servicio puede tener su página con su explicación, su precio y sus preguntas frecuentes. Y cada página puede posicionarse en Google por una búsqueda distinta, lo que a medio plazo trae visitas sin pagar anuncios.
Un ejemplo: una clínica de fisioterapia con varios tratamientos, un equipo de tres profesionales y tarifas distintas por sesión y por bono. Meterlo todo en una página sería un embudo sin fondo; separarlo en inicio, servicios, tarifas, equipo y cita lo hace manejable. También hay una demo de este caso.
Las diferencias que importan
Más allá del número de páginas, estas son las diferencias que deberían pesar en tu decisión.
- Objetivo. La landing persigue una acción. La web corporativa persigue varias: informar, dar confianza, posicionarse y, también, conseguir contactos.
- Plazo y precio. Una landing se hace en menos tiempo y cuesta menos, porque hay menos que diseñar y menos textos que escribir.
- Posicionamiento. Una sola página puede posicionarse por pocas búsquedas. Una web con varias páginas puede atacar varias, una por página.
- Mantenimiento. La landing cambia poco. La web corporativa crece: nuevos servicios, nuevas páginas, novedades. Hay que contar con ello.
- Lo que necesitas preparar. Para la landing basta con tener clara una oferta. Para la web corporativa hace falta estructurar todo el negocio en páginas, con textos y fotos para cada una.
Cuándo te conviene una landing page
Elige una landing si te reconoces en alguna de estas situaciones:
- Vendes un servicio o producto principal y lo demás es secundario.
- Vas a hacer anuncios en Google, Instagram o Facebook y necesitas una página donde aterrizar.
- Empiezas y todavía no tienes equipo, proyectos ni varias líneas de negocio que presentar.
- Tienes una web antigua que no funciona y necesitas algo que venda ya, mientras decides el siguiente paso.
- Lanzas algo nuevo (un curso, un evento, una temporada) y quiere su propia página.
La landing también es un buen primer paso. Muchos negocios empiezan con una, comprueban qué preguntan sus clientes y qué funciona, y después la convierten en la página de inicio de una web más grande.
Cuándo te conviene una web corporativa
Elige una web corporativa si:
- Ofreces varios servicios que merecen explicación propia y tienen clientes distintos.
- Tus clientes comparan, preguntan y tardan en decidir. Necesitan leer sobre ti, ver tu equipo y tus trabajos.
- Quieres que te encuentren en Google por distintas búsquedas sin depender de anuncios.
- Vas a publicar contenido de forma regular: novedades, guías, casos.
- Tu negocio tiene varias sedes o atiende a varias zonas.
Si dudas entre las dos, una pista: cuenta cuántas cosas distintas tendrías que explicar a un cliente nuevo. Si es una, landing. Si son tres o más y cada una necesita su espacio, web corporativa.
Errores habituales al elegir
Después de ver muchas webs de pequeños negocios, los errores se repiten:
- Pedir una web grande para un negocio que empieza. Páginas de equipo con una persona, de proyectos sin proyectos y de novedades que nunca se actualizan. Se nota, y resta. Mejor una landing completa que una web corporativa a medio llenar.
- Meter cinco servicios en una landing. Si cada uno necesita su explicación y su precio, la página se hace eterna y el visitante no encuentra el suyo. Eso ya es una web corporativa.
- Elegir por precio sin pensar en el siguiente paso. Una landing bien hecha se puede ampliar; una web corporativa barata y mal estructurada hay que rehacerla. Pregunta siempre cómo crecería lo que te proponen.
- Olvidar quién la va a mantener. Más páginas son más textos que revisar y más cosas que se quedan viejas. Si no vas a tener tiempo, elige la opción pequeña.
Y si lo que quieres es vender productos
Ni la landing ni la web corporativa sirven para vender productos físicos con carrito, pagos y envíos. Para eso hace falta una tienda online, que es otra herramienta con sus propias reglas. Si es tu caso, tengo una guía sobre abrir una tienda en Shopify.
Para terminar
No hay una opción mejor que otra. Hay una que encaja con el momento de tu negocio y otra que no. La landing concentra; la web corporativa desarrolla. Lo importante es que la que elijas tenga un mensaje claro, una oferta concreta y una forma fácil de contactar. Si quieres repasar eso, empieza por la guía qué debe tener la web de un pequeño negocio para vender.